QUICO-QUIKO-KIKO-KICO Con toda la ilusión y todavía más, sus padres lo trajeron al mundo. Prematuro, con sólo seis meses de gestación, llegó Quique. Al nacer, más feo que Picio. No necesitó incubadora, creció rápido y en unos días era guapo y gracioso, ocurrente, despierto. Anduvo con apenas seis meses y ya hablaba con ocho. En sus primeros años se mostraba alegre, desenvuelto y animado. Era el primer pequeño de la familia y todos lo adoraban. Le llovían los abrazos, los besos, los regalos. Él respondía contando breves cuentos e historias que asombraban a los desconocidos y deleitaban a todos. Con un año y dos meses, para que interaccionara y se socializara con enanos como él, lo llevamos a la guardería. Pero fue un error. Su sonrisa se tornó en tristeza y apatía cada vez que se dirigía a la escuela infantil. Allí se quedaba llorando ...
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